asterisco

asterisco

Toma, te lo presto. O, mejor, te lo regalo. No te preocupes, si tengo más…

Parece una tontería pero, créeme, no lo es. Así, con esa cara de inofensivo que tiene, te puede salvar de muchas malas situaciones que encontrarás a lo largo de tu vida.

No lo subestimes, parece un simple signo pero significa una gran cantidad de cosas que, quizás ahora no valores lo suficiente, y mañana puedas agradecerme muchísimo.

Llévalo siempre encima, junto al DNI y a la tarjeta sanitaria, y acuérdate de que lo tienes a mano, si no es tontería.

Las instrucciones de uso son bastante simples. Ante un momento que merezca una pensada, plas, lo plantas como quieras, en una esquinita de tu cabeza, y lo dejas pendiente de madurar. Lo mismo te valdrá para circunstancias negras, tristísimas, que de aparente euforia.

Precisamente, cuando de nuestros niños se trata, nosotros hemos tenido que tirar mucho de él. Hay consultas y consultas y, si te tomas muy en serio las primeras impresiones, te pueden tumbar de lo lindo y hacerte un daño tan hondo como gratuito que luego tarde lo suyo en irse.

De verdad, si te sientas frente un médico y te da una noticia de esas para las que nunca estás preparado, hazme caso, sácalo y haz uso de él, verás que luego se digiere mejor. Pide una segunda opinión, o no, o simplemente quédate con la primera pero te la tomas con más calma y una taza de café.

Te digo que también es útil en momentos de subidón, de falsa y pasajera alegría. Los padres de niños con necesidades especiales, con el tiempo, nos vamos curando de espanto, y no nos sientan bien ni las tan malas ni las tan buenas. Más que nada porque, si difíciles de encajar son los golpes duros a la primera, viéndolos venir, los disfrazados de blandos son peores aún.

Cuesta acostumbrarse, sí, pero hay que proteger al corazón. Si te me vienes muy arriba por nada, más dura podrá ser la caída, y tu hijo te necesita intacto, sin excusas para no rendir a todo lo que puedas dar.

Lo siento pero, a partir de ahora tendrá que ser así, con unos y con otros. No está tan mal, ya me lo reconocerás.

Este utilísimo regalo te servirá incluso en otros escenarios, no necesariamente médicos. Cuando te llegue algún comentario sobre tu hijo, o sobre los hijos de otros padres que te chirríe, ya sabes, en cuarentena. Cuando las comparaciones se presenten más inoportunas y odiosas que nunca, ni caso. Cuando alguien te dé un «superconsejo» sin pedirlo y suponga un cambio radical de tus esquemas, nada, a estudiarlo.

Lo maravilloso de nuestra situación es que aprendes a tomártelo todo con otro aire, sin prisa, sin la seriedad y pompa de otras épocas. Nada será tan serio y definitivo como el bienestar y la felicidad de tu hijo, así que nada estará exento, en adelante, de revisarlo al menos un par de veces para que merezca tu visto bueno.

En fin, bienvenido al mundo de lo provisional. Ahí te dejo mi asterisco, a ver qué me haces con él…

 

Cualquier cosa, dejad un comentario -al final de esta página- o escribid a miaoquehago@gmail.com

 

Quieres saber qué proponemos? Pincha en este enlace:

https://miaoquehago.wordpress.com/2014/09/29/gafas-para-todos/

Quieres colaborar? Pincha en este otro:

https://miaoquehago.com/2015/06/07/mia-como-vamos-y-como-colaborar/

 

Mateo, y los corazones de jirafa

Mateo columpio

«Cuenta una leyenda china que existe, en el universo, un hilo rojo invisible, que conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, a pesar del tiempo y la distancia. El Hilo puede tensarse o enredarse, pero NUNCA, romperse… y siempre he dicho que Mateo era ese cabito del hilo, el final de nuestra madeja, que era él y solo él… y que cada persona que se cruza en nuestras vidas, como vosotros, comienzan a enredarse en esos hilos para quedarse, para siempre, en ese tejido de sueños que es la vida.»

Esto nos dice Charo.

Llevamos tiempo sin contaros historias nuevas, y es que son semanas muy intensas dando ya forma a la fundación y liándonos más de lo que quisiéramos con mil y un frentes. El caso es que esta historia merece mucho ser compartida con todos vosotros.

Día sí y día no, nos llegan muchos correos, de otras familias que se sienten identificadas, que buscan alguna información, o que quieren darte ánimos o que, simplemente, quieren abrir sus casas de par en par para enseñarte la felicidad que reina en ellas.

En uno de esos correos, Charo nos presentó a su hijo, Mateo, y nos emocionó tantísimo que pedimos permiso a sus padres para hacer lo que estamos ahora haciendo. Ella es profesora de Educación Infantil desde hace 20 años.

Charo y su marido se informaron y prepararon todo el papeleo de adopción internacional hace algunos años. Antes de que resolvieran su solicitud, nació Martín, que ahora tiene 4 años y medio, y un papel fundamental en la vida de su familia.

Era tanta la felicidad traída por Martín a casa y la ilusión que habían puesto antes en aquello de la adopción que decidieron no cancelarla. Entonces les avisaron de la llegada de Mateo, de nueve meses de edad, al que tendrían que ir a buscar nada menos que al otro lado del mundo, a Nanging, en China.

Copio este párrafo porque fue más que emocionante leerlo en su correo original.

«Llegó al mundo solo… lo encontraron aún con el cordón un 12 de abril de 2013 y con 1’600 fue de cabeza a incubadora durante 4 meses… que para él fue un rincón de aislamiento sensorial… porque en China nadie les acaricia, nadie les toca, y menos si eres “débil” como nos dijo la guía y tienes el riesgo de morir… pero superó la incubadora, cogió peso y se pasó otros 5 meses tumbado en una hamaca mirando al techo…. y llegamos nosotros… y aquella cosita redonda nos miraba y sonreía a la hora y poco de estar en mis brazos… a sus 9 meses no sostenía la cabeza, no hacía presión con las manos, era como un muñeco de trapo… y sólo sabía mirarse una manita… el único juguete que tuvo durante 9 meses…»

Entre nosotros, los niños no vienen de París. Los niños vienen de donde quieren, y no por ello dejan de ser igual de niños. Resulta que Mateo presentaba ya alguna complicación cuando conoció a sus padres, por lo pronto, una neumonía importante que les hizo el viaje de vuelta inolvidable, en el peor de los sentidos posible.

Resulta, también, que por el tiempo que estuvo desatendido, mirando al techo, ese bebé generó un aplastamiento de su frágil cabecita, plagiocefalia. Algo más que superado por la medicina cuando se trata a tiempo que, por suerte, así fue con él con su supercasco de diseño y todo.

Resulta también, que al poco de traerlo a casa, sus padres fueron comprobando que el niño tenía una lesión cerebral, seguramente producida al nacer, lo que hacía más difícil su evolución, pero ahí está Mateo.

Pruebas, informes, consultas y nombres raros, y Mateo, a lo suyo, a jugar, con todo lo que pilla, y con su hermano mayor, Martín, que lo sigue bien de cerca. Y resulta que Mateo, destrozando estadísticas, un buen día se puso de pie y echó a andar, a su manera, a los dos años y cuatro meses. Y ahí sigue el chaval, creciendo y mejorando cada día, a pesar de su retraso madurativo.

Alguien cercano a la familia les llegó a preguntar por qué, teniendo ya un niño sano, se traían uno «roto» desde China, que eran ganas de complicarse la vida. Ingenuos, no saben que tú te traes un hijo, y que tu vida, que ya era complicada de por sí antes de conocer a Mateo, es entonces cuando comienza a tener sentido.

Y sigue caminando, más mal que bien, pero llegando a donde quiera, poniendo un pie tras otro, de puntillas, tambalaeándose como si estuviera en un barco en plena tormenta. Se cae, y su madre lo mira por si hiciera falta ayudarle, pero no suele ser así, porque Mateo se levanta solito y se sacude la vergüenza como quien se quita las migas de un bocata del pantalón, y sigue con lo suyo.

Dicen que la jirafa es la especie con el corazón más grande, y con diferencia, en cuanto a proporción, de todo el reino animal. Mateo crece y llegará todo lo alto que quiera. Y no me extrañará que sea mucho, rodeado como está de tantas jirafas.

jirafa 3Mateo y familia

 

Cualquier cosa, dejad un comentario -al final de esta página- o escribid a miaoquehago@gmail.com

 

Quieres saber qué proponemos? Pincha en este enlace:

https://miaoquehago.wordpress.com/2014/09/29/gafas-para-todos/

Quieres colaborar? Pincha en este otro:

https://miaoquehago.com/2015/06/07/mia-como-vamos-y-como-colaborar/

 

 

y ahora, qué..?

bebe

Pues nada, con apenas un año de rodaje desde que nos embarcáramos en esta aventura, parece que hemos alcanzado la meta propuesta: nacer.

Esto iba de niños, y sigue yendo de eso. Os pedimos paciencia, acabamos de llegar a este mundo en forma de Fundación, y nos quedara mucho aún que aprender. A eso nos ponemos.

Tenemos lo bueno y malo de un bebé, ilusión, inquietud, inocencia… y torpeza, y miedos, y más de una cosita que pulir. En fin, tenemos claro que, rodeados de todos vosotros esto se hará mucho más llevadero, con todo lo que nos queda por andar.

La intención es la misma que os dijimos en un principio, centrarnos en las familias recién llegadas a este extraño mundo de los niños que presentan alguna dificultad en su desarrollo, compartir información con ellas, no dejarlas solas, inyectarles la energía y fuerza que van a necesitar, hablar sin tapujos pero sin lástima de nuestros hijos, no dejarlas solas,intentar orientarlas en su día a día, atender sus dudas, ayudarles a encontrar más recursos y sufragar los gastos de sus hijos, no dejarlas solas, bajo ningún concepto…

Esto va para largo pero, al igual que la vida que tiene por delante un bebé apenas nacido, no puede ser más emocionante.

Gracias a todos los que habéis dado a las teclas para darnos a conocer, cada «Me Gusta», cada «Compartir», cada pulserita, camiseta o taza que habéis regalado ha tenido sus frutos, y aquí lo veis. No podemos estar más satisfechos.

Gracias, muy especialmente, a los que habéis estado más cerca, sin perder ni una pizca de emoción con todo esto, dejándoos contagiar de nuestras ideas más o menos locas, terminando por creer que esto era posible casi con la misma intensidad que nosotros.

Gracias, con nombre propio, en especial a Inma, que se metió hasta la médula en el proyecto; a Isabel, que a pesar de tener tres flores en casa que atender siempre encuentra el minuto de más para Miaoquehago; a Manolo, que se levanta y acuesta pensando qué más se puede hacer por la causa.

Esto es bonito, sinceramente, porque es compartido con mucha gente. No dejéis de estar ahí, si no toda esta Magia se desinfla y ya no es lo mismo.

Ya somos Fundación, bien, y ahora, ¿qué?. Ahora, a trabajar…

Cualquier cosa, dejad un comentario -al final de esta página- o escribid a miaoquehago@gmail.com

Quieres saber qué proponemos? Pincha en este enlace:

https://miaoquehago.wordpress.com/2014/09/29/gafas-para-todos/

Quieres colaborar? Pincha en este otro:

https://miaoquehago.com/2015/06/07/mia-como-vamos-y-como-colaborar/

amores pletóricos

two teddy-bears sitting with their arms around each other isolated in white

Por supuesto que no se quiere más a un hijo que a otro, pero me atrevo a decir que se quiere «distinto» a uno con necesidades especiales. Al menos, yo siento que tengo mi forma de querer a una hija que no es del todo igual a la de la otra.

A la una, la acompaño desde que nació en su crecimiento, quedándome en un lugar de excepción para verla cómo se desenvuelve, con sus manías, con sus miedos y su repertorio de gestos que la hacen única. A la otra, por fuerza, la ayudo a dar los pasos que no es capaz de dar por sí sola, la achucho y la mimo como el bebé que ya no debería ser, y la observo hasta el más mínimo detalle sorprendiéndome a cada cosa nueva que logra hacer.

La una tiene todo superado, con nota y me tiene loco, con sus comentarios, con sus observaciones con ese atarme en corto que maneja tan requeté bien. La otra, tan inocente, se maravilla con cualquier tontería que le hagas, está descubriendo todo y no es capaz siquiera de entender unas segundas intenciones.

Con la una, se pasa el tiempo volado, apenas la estás despertando a besos para sacarla de la cama y, cuando acuerdas, ya la estás acostando de nuevo, con otro de dulces sueños. Con la otra, todo va despacio, lentísimo, y te obliga a tragarte tus prisas, tus nervios y tus estreses para seguir su ritmo tranquilo, para jugar mirándola a los ojos, a los labios, esperando encontrar en cada juego algún sonido nuevo.

La una y la otra se llevan increíblemente bien. Se ve que el punto y la i van irremediablemente juntos y no son lo mismo por separado. Hay pasión por los dos lados, y la una ha aprendido a jugar con la otra, respetando sus tiempos y sus espacios, y sabe ya que lo que tiene en casa es muy especial, y no por ello es menos hermana que las que ve en casa de sus amigas. La otra, no hay día que se levante sin regalar la primera sonrisa de la mañana a su hermana mayor, se siente protegida, querida y a gusto cuando está ella cerca, revoloteando y revolviendo todo a su paso.

No hay mejor armonía para mis oídos que las risas, entrelazadas, de las niñas de mis ojos, de mis sueños y de mi vida entera.

Hay quien dice que no has querido de verdad si nunca has tenido un amor de esos imposibles, platónicos, que te dejan el corazón rotito y a años luz de recomponerlo. Yo prefiero los otros, los pletóricos, los que te hacen sentirte superior al resto de los mortales, los que te dan un subidón y te llenan con una fuerza tal que te parezca que vas a saltar por los aires con tanta dosis de cariño.

Cualquier cosa, dejad un comentario -al final de esta página- o escribid a miaoquehago@gmail.com

Quieres saber qué proponemos? Pincha en este enlace:

https://miaoquehago.wordpress.com/2014/09/29/gafas-para-todos/

Quieres colaborar? Pincha en este otro:

https://miaoquehago.com/2015/06/07/mia-como-vamos-y-como-colaborar/

sonríe, payaso…

sonrie

Tengo por norma no fiarme de alguien que no sepa silbar, o que no suela tararear algo de vez en cuando. Es que, si no tiene motivos para silbar, sinceramente, creo que algo le pasa, que está acumulando una tensión interna peligrosa que acabará por salpicar a los que tenga a su alrededor. Pues eso, huyo o me los quito de mi entorno, y me va genial, de verdad.

Hace ya un septiembre que empezamos con esta historia de Miaoquehago y, podéis creerme, estoy silbando más que nunca. Lo silbo todo, y puedo alardear de saber hacer filigranas musicales en cualquier género, desde infantil -cómo no- hasta clásica, pasando por música electrónica.

Es un síntoma muy gráfico y si no, pensadlo y me contáis. Te sientes bien, silbas; no te sientes bien, resoplas. No falla.

De hecho, el silbido y el tarareo, están íntimamente ligados a la sonrisa. Supongo que viene a ser como el calentar y el estirar que hacen los deportistas antes de ponerse a darlo todo.

La sonrisa. Vaya invento. La sonrisa es el sostén del espíritu. Y no sólo del propio, sino del ajeno. Una sonrisa, bien sonreída, es capaz de levantar la moral más hundida que hayas imaginado. En casa nos obligamos a sonreír de vez en cuando. Estoy seguro que nada es tan serio que te borre la sonrisa para siempre. No puede serlo.

¿Cuál sería la primera sonrisa de la historia? No tengo ni idea, pero debió ser impresionante. Seguro que incluso asustaría al que la viese, porque refleja un poder de su dueño increíble, capaz de cualquier cosa.

Hay que tener bien cargado el arsenal de sonrisas, por lo que pueda pasar, porque nunca sabes cuándo se pueden necesitar. En nuestras circunstancias, creo que he sonreído más a mis hijas desde que nacieron que en toda mi vida al completo. Es una herramienta fundamental de quien trata a diario con niños con problemas de desarrollo.

Y estoy seguro que los niños con este tipo de limitaciones captan bien el mensaje lanzado en forma de sonrisa. No se puede lograr la motivación necesaria de otra manera. Piénsalo. Cuando más se dejan la piel, cuando más cerca están de la derrota, mejor reciben una sonrisa. Debería ser un tratamiento casi imprescindible para todos los males. Y gratis…

La sonrisa empuja al que se esfuerza hasta alcanzar su meta, reconforta al más cansado y premia lealtades. ¿Quieres mostrar orgullo y respeto por alguien con sólo una línea? Sonríe. ¿Quieres decir un «te quiero» alto y claro sin que nadie te oiga? Sonríe. ¿Quieres abrir un paracaídas infalible? Sonríe. Y hazlo porque sí, porque no te cuesta nada y porque no sabes cuándo vas a dejar de hacerlo para siempre. Búscate una buena excusa y dale arrugas a tu boca, que no te arrepentirás.

Puede sonar a psicología barata, pero cada vez tengo más claro que funciona. Demasiadas malas noticias alrededor. A medida que creces no dejas de ver miles de motivos para dar gracias por lo que te haya tocado vivir. Vivimos y nos desvivimos trabajando como los faraones, tan ingenuos que nos pensamos que las riquezas que generemos ahora nos servirán de algo en otra vida. Me da a mí que no. Así los enterraban, completamente hieráticos, sin gesto, sin sonrisa. Y así les va ahora.

Si últimamente tienes esa rara sensación de que todo se tuerce, en serio, sonríe y haz sonreír. Saca de una vez al payaso que llevas dentro y ponlo a trabajar. Hazme caso. Es urgente.

pulsera modo sonrisa
Pulsera Miaoquehago, modo «sonrisa».

Cualquier cosa, dejad un comentario -al final de esta página- o escribid a miaoquehago@gmail.com

Quieres saber qué proponemos? Pincha en este enlace:

https://miaoquehago.wordpress.com/2014/09/29/gafas-para-todos/

Quieres colaborar? Pincha en este otro:

https://miaoquehago.com/2015/06/07/mia-como-vamos-y-como-colaborar/

una historia (cortita)

ramo novia

– Lucy… Lucy… ¡Lucía..!

– ¡Qué! Dime, perdona…

– Lucía, llevas diez minutos parada en esa misma página. Te recuerdo que falta un mes para la boda y aún no tienes vestido…

– Sí, sí… La verdad es que no veo nada que me convenza…

– ¿Te pasa algo?

– No, no es nada… Bueno, sí… Esto no me gusta…

– Lucía, ¿qué te preocupa?

– No sé si estoy haciendo lo correcto.

– ¿Lo correcto? Lucy, tienes ya 35, y llevas desde los 20 cuidando de tu hermana. Bueno, desde mucho antes. ¿No crees que va siendo hora de cambiar un poco las cosas? A las dos os vendrá bien…

– Ya, pero dejarla sola, ahora… No sé si eso es lo que hubiesen querido mis padres.

– Mira, sinceramente, no creo que se pueda hacer más por una hermana. Te has desvivido por ella, y te has empeñado en que sea completamente capaz de cualquier cosa por sí sola. Gracias a ti, ahora tiene un trabajo y gente que la valora y la quiere a su alrededor.

– El tiempo pasa demasiado rápido. La veo como siempre la he visto, tan inocente, tan ingenua.

– Has sido su sombra, Lucía. Desde el colegio no has hecho otra cosa que mirar por ella. ¿Recuerdas la que le liaste aquella vez a Frank, el «pelmazo»?

– Joder, claro que lo recuerdo… No dejaba de molestar a mi hermana cada mañana. Hacía que los demás se rieran de ella por el parche que llevaba para la vista. Nata, la «pirata», Nata la «pirata», decía. Mi hermana, nada más verlo, se orinaba encima.

– Sí, y tu te hartaste y le plantaste un puñetazo que lo tumbó delante de todo el patio. ¡Desde el entonces, el pirata era él, por el moratón del ojo que le hiciste! Y con semejante ridículo, dejó dar por saco a los demás niños. No está mal. Ese cafre te sacaba dos años y tres cuartas de grande, lo mirases por donde lo mirases.

– Es cierto -por primera vez sonríe Lucía, mirando hacia abajo, con nostalgia, pellizcando la página del catálogo encima de sus piernas-.

– Lucía, esto de la boda no va a cambiar tanto las cosas. Estaréis igual de cerca, y no le faltará nunca nada. Estoy segura de ello. Hasta tú necesitas tu espacio.

– Tienes razón, Susana. Pero me cuesta hacerme a la idea. Desde pequeña siempre ha necesitado ayuda, y creo que no he bajado la guardia con ella ni un minuto, y de verdad que no me arrepiento. Pero, no soy tan fuerte, ¿sabes? estoy cansada. Han sido demasiados médicos, demasiados especialistas, demasiado trabajo con ella…

– Y mírala, toda una mujer… Te tocó madurar demasiado deprisa y lo has hecho fenomenal. Has sido su padre para protegerla, su madre para mimarla y su hermana para jugar. No puedo estar más orgullosa de ti, y estoy segura de que tus padres también lo estarían. Anda, no te preocupes más -se lanza para darle un fuerte abrazo-.

En ese momento, se oye una voz al otro lado de la puerta del probador.

– Chicas, dejad de charlotear, que voy a salir. ¿Estáis listas? ¡Decidme la verdad…!

– Sí, estamos listas. Venga, sal, Natalia, que llevamos una hora esperando… -dijo Susana soltando a su amiga y secándose una lagrima de la mejilla.

Sale Natalia del probador, con un vestido de novia impresionante, que le queda perfecto, y la cara de su hermana y su amiga lo dice todo. Se hace el silencio ante la estampa y es ella la que tiene que romperlo para que le den su opinión.

– Lo sabía, ¡no os gusta! Esto es un desastre… -refunfuña mientras se da la vuelta para volver al probador-. Tenía que haber cogido el otro, con menos botones…

– Espera, espera Nata, ¡si estás preciosa…! -dice su hermana mientras la agarra de la cintura para que no se escape-. No te imaginas cuánto. Estás radiante. Pareces recién salida del catálogo, de verdad. Ven aquí -la gira para mirarla a los ojos, le coloca bien unas graciosas gafas que lleva su hermana y le sostiene la cara para que la escuche mejor-. Te lo preguntaré una vez más, hermanita, ¿estás convencida?

– Y yo te lo diré una vez más. Siiiiiií… Sé lo que quiero hacer y lo estoy haciendo. Pablo me quiere, yo lo quiero y somos felices cuando estamos juntos. Me acepta como soy, me cuida y me hace reír todo el tiempo. De verdad, hermana, deja de preocuparte y disfruta… ¡Que me caso!

Las dos se funden en un fuerte abrazo llorando de emoción mientras la amiga desvalija una cajita de pañuelos que hay en una mesita del blanquísimo showroom de la tienda de novias. La Magia, que está por todas partes, y ahí se palpa como nunca…

Cualquier cosa, dejad un comentario -al final de esta página- o escribid a miaoquehago@gmail.com

Quieres saber qué proponemos? Pincha en este enlace:

https://miaoquehago.wordpress.com/2014/09/29/gafas-para-todos/

Quieres colaborar? Pincha en este otro:

https://miaoquehago.com/2015/06/07/mia-como-vamos-y-como-colaborar/

y sentarnos los dos juntos

juguetes

Hay golpes que, por más que los ves venir, no terminas de encajarlos del todo bien. Te preparas, te mentalizas y te conciencias de que serán así y así los tienes que recibir.

Esta semana le quitaron las escayolas a la niña. Por una parte, estamos muy contentos, y es algo muy positivo en toda su evolución. Por otra, no dejas de pensar que se ha tirado por tierra el trabajo de más de dos años para conseguir que la peque, por fin, se sentara. Sin dar ni un solo paso todavía, habíamos llegado ya bastante lejos y ahora, esto…

No se me entienda mal, somos optimistas, y sabemos que, a base de trabajo, esto se superará de nuevo recuperando la fuerza de antes y consiguiendo incluso que se ponga de pie. Pero no deja de ser una mazazo moral, de esos que te dejan al ánimo para pocas fiestas.

Es el verla tan débil, después de tanto tiempo sin moverse. Te esfuerzas, sonríes casi obligado por tu conciencia cuando, lo que te pide el cuerpo es echarte a llorar. Sabes que eso no sirve para nada, pero el cansancio ha hecho tal mella en ti que es inevitable tener momentos de derrota emocional.

Luego, la ves, tan poquita cosa y te vuelven las ganas de trabajar, sólo por verla de nuevo jugando y riéndose, con sus cosas. No hay otra, siempre lo hemos dicho, que trabajo, trabajo y más trabajo.

Es difícil, muy duro, hacer memoria de cómo hemos llegado a esta situación. Si se hubiera operado antes, no sabemos qué estaría haciendo ahora mismo. La vida nos está otorgando una experiencia nada fácil de tragar, y juega cono nosotros poniendo delante de nuestras narices todo tipo de profesionales en quien confiamos lo más preciado de nuestra casa. La suerte te guardará conocer a todo tipo de especialistas y tú tendrás que ir decidiendo a quien escuchar.

Tomamos decisiones, y esas decisiones nos entretuvieron un tiempo precioso, más de dos años, hasta ahora. Y es ahora cuando sientes que has tomado la decisión adecuada, que no cogiste en su momento por puro desconocimiento o por una desafortunada cita con el médico inadecuado.

«Ustedes tienen muchas expectativas en su hija». Ahí queda eso, y tardará en salir de mi cabeza.

De esa actitud a la que hemos descubierto en otro profesional, hay varios mundos de diferencia. Hemos tenido la suerte -tal cual- de dar con el doctor Albiñana, traumatólogo infantil, en Madrid. Desde antes de confiarnos a él ya marcaba, sin darse cuenta, las diferencias, sin necesidad de tirar un currículum impecable, que lo tiene.

Un trato exquisito, cercanísimo sin dejar de ser respetuoso con los sitios de cada uno. Una atención que supera lo habitual, informando desde quirófano a cada rato por aquello de tranquilizar a los padres. Una vía directa con el móvil en los dos sentidos, sin que quede en mero brindis al sol.

Sobre todo, una solución para las caderas de nuestra hija, que convence en la exposición y que va cumpliendo cada paso de los anunciados desde la primera cita. Eso ayuda a confiar y a volver a la senda del pensamiento positivo. Esperamos, y lo estamos viendo, que todo esto sirva para algo.

Han sido unos meses inolvidables, por la parte mala, y todavía cabe la posibilidad de que se quede sólo en eso.

No hay cosa que más desee más en este momento que pasar ya las hojas de septiembre y unas cuantas de octubre, confirmar que todo está en su sitio, empezar a trabajar con esas piernecitas para que ganen fuerza y volver, como hacíamos antes, a sentarnos los dos juntos, a descubrir su pequeño mundo donde, a cada mirada, le sigue un cielo de sonrisa. En fin, a por ello…

Cualquier cosa, dejad un comentario -al final de esta página- o escribid a miaoquehago@gmail.com

Quieres saber qué proponemos? Pincha en este enlace:

https://miaoquehago.wordpress.com/2014/09/29/gafas-para-todos/

Quieres colaborar? Pincha en este otro:

https://miaoquehago.com/2015/06/07/mia-como-vamos-y-como-colaborar/

un paseo por la playa

paseo

Se acabó el verano. Lo han dicho en los informativos. Al menos las vacaciones para el grueso de los mortales. Las nuestras han sido un tanto atípicas. Con la niña escayolada de costillas a tobillos, se comprende que la opción de playa la hayamos descartado para ella, aunque no para su hermana, que le encanta la arena.

Bueno, ahí queda; y con él, las semanas que faltaban para quitarle esas escayolas. El próximo martes, si nada lo impide, se las cambian por un aparato algo más llevadero que los yesos. En fin, ya queda menos.

A pesar de eso, el verano ha dado de sí más de lo que yo esperaba. Una vez cogimos, nosotros y ella, el truco a las escayolas, hemos podido hacer una vida más o menos normal. Mucho juego y mucho contenido para pasar mejor las horas, que se han traducido, por ejemplo, en un esfuerzo de la niña por comunicarse para conseguir lo que quería. Ya no soy «pompa», ahora soy «babá», que no está nada mal.

Hemos conocido más familias interesadas en lo que hacemos, en colaborar y volcarse con toda la ilusión del mundo. Curiosamente, entre esas familias, las había con y sin niños «especiales». No sabéis la alegría que da encontrar gente así. Es lógico, cada cual tiene su agenda, sus ocupaciones y preocupaciones, y resulta difícil hacer hueco para un cometido como el que proponemos. Por eso, cuando encuentras a esas familias, valoras doblemente su esfuerzo.

Hemos tenido la oportunidad de compartir opiniones con todo tipo de gente acerca de lo que hacemos, lo que queremos hacer y cómo hacerlo, y cada conversación enriquece aun más la idea inicial de este proyecto. Los que se comprometieron desde el principio, consolidan su disposición, y los que lo hacen ahora, de nuevas, vienen con muchas ganas. Eso es bueno, se nota y se contagia.

Hemos encontrado en las pulseritas una forma fácil de llamar la atención de propios y extraños hacia todo esto. Si lo piensas, no es nada, un trozo de cuerda y metal que queda más o menos mono en la muñeca pero que, quien lo ve y conoce lo que hay detrás de él, rápidamente se siente identificado de algún modo con su portador. Eso nos ha encantado. Nos han llegado mensajes de apoyo en forma de pedidos y fotos desde todos los puntos de la geografía. ¿Quién nos iba a decir que iban a dar para tanto esas gafitas? Nosotros, ya digo, encantados…

Hemos perfilado un poquito más las formas de actuación de la futura fundación tomando nota, de boca de posibles familias beneficiarias, de las cosas que se pueden mejorar, y eso se convierte en un acto más de responsabilidad que queremos asumir. Gracias al apoyo recibido, nos sentimos con las fuerzas necesarias, viendo lo visto, y llegados a este punto.

En estos días de verano, un largo paseo por la playa invita a la reflexión, a tomar conciencia y perspectiva de las cosas que el estrés diario no te permite y así, mientras vas contando las olas que mojan tus pies, vas barriendo el suelo que pisas con tu mirada, descubriendo la de cosas que te trae la marea.

Hay quien pide imposibles al mar. Hay quien, simplemente, se deja sorprender, a ver qué llegará. Y hay quien, sorteando piedras y conchitas, espera su oportunidad para empezar a nadar. En breve, nos tiramos al agua. ¿Te apuntas?

Cualquier cosa, dejad un comentario -al final de esta página- o escribid a miaoquehago@gmail.com

Quieres saber qué proponemos? Pincha en este enlace:

https://miaoquehago.wordpress.com/2014/09/29/gafas-para-todos/

Quieres colaborar? Pincha en este otro:

https://miaoquehago.com/2015/06/07/mia-como-vamos-y-como-colaborar/

mochilas y petates

madre hijo

Ser padre no es fácil -ni niño-, y nadie dijo que lo fuera. De hecho, viendo esos documentales tan increíbles en televisión, a veces pienso si los humanos no somos los cachorros más torpes de todo el reino animal. El potrillo, al poco, sabe andar, el delfín, nadar, el canguro, sabe encontrar la bolsa de su madre…

En fin, el instinto no será nuestro punto fuerte, está claro. Tardamos años en desarrollar y alcanzar una autonomía para, al menos, tener una forma de caminar decente y empezar a razonar por nosotros mismos.

El caso es que, más o menos torpes, al final, nuestros cachorros suelen lograr esas metas. Y además, para otros cachorros humanos, para otros niños, el desarrollo es más complicado y está plagado de trabas que la genética ha colocado en su camino.

La sociedad se adapta a las necesidades más comunes de sus integrantes con facilidad. Así, si un niño está comprobado que empieza a despegar por sí solo entre los tres y los seis años, pues nada, se establece un sistema educativo acorde a esos ritmos, a esos tiempos.

Pero hay una buena parte de niños que no son capaces de conseguir su desarrollo en el mismo tiempo y forma que lo hacen los demás. No quiere decir que no lo vayan a conseguir, sino que no lo harán solos, como cabría esperarse del grueso de las estadísticas.

Para eso se ha inventado lo que se conoce como Atención Temprana. Es tan fundamental para uno de nuestro hijos con necesidades especiales como lo puede ser un pañal o un chupete para otro niño sin problemas de ese tipo. No es comparable con la guardería, porque muchas familias incluso prescinden de ese servicio. Se trata de algo de lo cual no podemos privar a esos niños.

Lo que consiguen los profesionales con la Atención Temprana es, tan simple para la mayoría de los padres, como impensable para nosotros. Desde comunicarse hasta moverse, pasando por manipular las cosas o comer -y me refiero a tragar y masticar, no a coger la cuchara-.

Nos referimos a fisioterapeutas, a psicólogos, a logopedas… a gente con una función tan específica que no se puede suplir con cualquier otra.

En todos los Estados desarrollados del mundo, absolutamente en todos, esto es algo que se cuida muy mucho, puesto que la diferencia entre ser eficaces o no con esos servicios en edad temprana, se traduce para sus Administraciones en más o menos gastos en el futuro para cuidar a esas personas.

Con la Atención Temprana ganamos todos, y no se puede ver como un capricho o un lujo de unos pocos padres. Se trata de dar una oportunidad a los niños que la necesitan para ponerse a un nivel lo más parecido posible al resto de niños. Los profesionales están coordinados por un buen número de asociaciones y entidades sin ánimo de lucro creadas por padres de niños con alguna necesidad específica, por lo que, el servicio prestado, se adecuaba a esas mismas necesidades. No es lo mismo la Atención Temprana que requiere un niño con sordera que con daño cerebral.

Espero haber explicado medianamente lo que nos supone a muchas familias ese servicio porque, ahora necesito que entendáis lo que podemos sentir al ver que la Administración encargada de organizarlo en una Comunidad, como la Andaluza, se disponga ahora a experimentar, coqueteando con la privatización de ese servicio, a recortar en las sesiones que recibían nuestros hijos hasta ahora, pasando en algunos casos de veinte mensuales a ocho. Todo un despropósito, todo un detalle por su parte.

Dicen que, cuando nace un niño, a los padres deberían darles una mochilita con un kit básico, con sus pañales, su chupete, su sonajero y un manual para resolver dudas frecuentes.

Para ser justos, si eso es así, a otros nos tendrían que haber dado un auténtico petate, de esos que usan los soldados con todo tipo de artilugios y cachivaches para la supervivencia, que la mitad ni llegarán a usar, pero llevan por si acaso.

Los padres, como no podría ser de otra forma, se mueven, sea para reclamar algo que nos corresponde por justicia y por sentido común, que no es gratis, pues sale de nuestros impuestos, o sea para suplir finalmente su deficiencia con otros recursos, cuesten lo que cuesten.

Por favor, apoyad esta iniciativa para que se conozca el problema, firmando y compartiendo este enlace con vuestros contactos. Muchas gracias.

https://www.change.org/p/susana-diaz-pacheco-susana-diaz-no-nos-quites-atenci%C3%B3n-temprana

firmas

Cualquier cosa, dejad un comentario -al final de esta página- o escribid a miaoquehago@gmail.com

Quieres saber qué proponemos? Pincha en este enlace:

https://miaoquehago.wordpress.com/2014/09/29/gafas-para-todos/

Quieres colaborar? Pincha en este otro:

https://miaoquehago.com/2015/06/07/mia-como-vamos-y-como-colaborar/

saber mirar

mariposas

Foster y  Martin son dos perros viejos, dos chuchos que hace tiempo se colaron en el recinto del zoo de la ciudad y se han convertido ya en todo unos expertos de casi todo lo que se puede saber de animales.

Disfrutan de cada espectáculo que se produce en el recinto, esté previsto o no. Sin duda, lo que más les gusta a los dos, se guarda en el mariposario que instalaron el verano pasado. Se pasan las horas muertas, pegando sus hocicos a las redes que hay para que no se escapen los insectos, y ahí, como dos comentaristas deportivos, llaman la atención el uno del otro de cualquier detalle que se dé delante de sus ojos.

Lo cierto es que se había hecho un buen trabajo por parte de los dueños del zoo, y habían conseguido reunir las especies más impresionantes de medio mundo, gigantes, tropicales, azules, escarlata, casi transparentes… de todo. El centro se ganó en muy poco tiempo el respeto del sector y de los visitantes.

Atardece y los chuchos se acercan a la valla, a tomar sus posiciones para la fiesta que se va a producir.

De repente, Martin, con sus largas patas blancas y negras, da un toque seco a su compañero dirigiendo su mirada a un rincón del mariposario. Allí se encontraba una mariposa que no casaba con todo lo demás. Era fea, y no tenía nada, ningún color, ninguna forma, que la hiciera lo suficientemente atractiva o especial para ganarse un sitio en el «patio de los ángeles», como lo anunciaban en aquel zoológico.

Aquello, más que un ángel, era un bicho, y recordaba más a una polilla que a una mariposa. «Mírala, Foster, si no puede ni volar…», le decía uno al otro. «De qué se reirá. ¿No le da vergüenza estar ahí sin pintar nada? Qué escena más patética».

Y, ciertamente, el insecto se quedaba parado encima de una hoja, pasmado viendo cruzarse de un lado a otro a las elegantes mariposas, con la boca abierta y una sonrisa casi infantil. Y es que aquellas mariposas parecían verdaderas acróbatas del cielo y, lo mismo hacían piruetas entre ellas que volaban fuertemente hacia arriba para después dejarse caer en picado hasta una palma del suelo y remontar el vuelo de súbito.

Los rayos de sol ya no se veían por el horizonte, y los perros, al comenzar a cerrarse la noche, se disponían ya a marcharse a descansar. De repente, uno de los canes dijo: «Hey, amigo, ¡fíjate en eso!». Los dos perros quedaron petrificados al ver como aquel bichito insignificante levitó suavemente casi un metro por encima de sus cabezas y comenzó a surcar el mariposario de una a otra punta desprendiendo una hermosa luz fluorescente.

Todas, absolutamente todas las mariposas, dejaron de volar para hacerle sitio a aquella maravilla. Como se criaron en ese espacio cerrado, nunca habían visto nada semejante y, a cada dibujo que hacía la luz en el aire, ellas no podían más que sonreír y pedir que lo repitiera.

Ellas y los perros descubrieron la magia que puede albergar otros animales que, aún pasando completamente inadvertidos a los ojos de los demás, por su aspecto poco agraciado y distinto a lo común, poseen tanta energía en su interior que son capaces de superar las expectativas de lo que el resto puede esperar de ellos.

Y es que dicen que uno siempre se impresiona por la belleza de una mariposa, hasta que conoce a las luciérnagas. Claro, que es más difícil verlas…

Quieres saber qué proponemos? Pincha en este enlace:

https://miaoquehago.wordpress.com/2014/09/29/gafas-para-todos/

Quieres colaborar? Pincha en este otro:

https://miaoquehago.com/2015/06/07/mia-como-vamos-y-como-colaborar/

Cualquier cosa, dejad un comentario -al final de esta página- o escribid a miaoquehago@gmail.com