descubriendo a Vojta

“Para esto del Vojta, el corazón hay que dejarlo en la puerta”. Así de claro nos habló Leandro González, un fisioterapeuta de Madrid experto en esta terapia. Se quedó corto. Sé de mucha gente que aún no se ha atrevido a hacerla.

El Dr. Vaclav Vojta nació a comienzos del siglo XX en la República Checa. Fue un reputado neurólogo infantil que, de sus propios estudios, compiló una serie de conclusiones que comportan los principios de la terapia que lleva su nombre. Comenzó aplicando sus conocimientos a un grupo de niños con parálisis cerebral y hoy es perfectamente válida incluso para personas sanas.

Se basa en la consecución de unos patrones de movimiento que alcanza el niño en su desarrollo natural. Si eres padre, es probable que te suene haber visto en la consulta de tu pediatra este póster:

Fue el Dr. Vojta quien sentó las bases de lo que hoy no se discute que es el desarrollo normal de un niño. Ese esquema recoge las etapas del niño, con los logros que debe ir adquiriendo de forma natural.

Su aportación científica no quedó ahí, y se empeñó en lograr que los niños con parálisis cerebral, ayudados, fueran alcanzando también esos mismos logros. ¿Cómo? A través de un sistema de estimulación con una determinada postura y puntos de activación, que consiguen que el niño “aprenda” en su cabeza los patrones de esos movimientos básicos de una forma eficaz.

Pero resulta que esa manipulación de los niños, en ocasiones les puede parecer tan molesta que no dejan de llorar -como nunca lo hayáis oído- durante toda la sesión. Otras veces, te das cuenta que no hay dolor ninguno, y que el llanto se produce espontáneamente nada más asociar el niño el escenario a lo que le va a suceder en él.

En esa tesitura, os aseguro que no es nada agradable, no ya verlo, sino hacer llorar a tu hija varias veces al día. Hay que tener muy claro a dónde se quiere llegar y, por supuesto, creerte que lo que haces realmente está sirviendo para algo.

Nosotros llevamos casi dos años aplicando esa terapia a Merceditas. Son los padres los que realizan los ejercicios que les pauta el fisio de forma regular, y es su responsabilidad poder hacérselos en casa lo máximo posible, si no quieres estar perdiendo el tiempo.

Conocemos ya varias familias que llevan muchos años de terapia, y rara vez nos han comentado que no funcione.

Personalmente, hemos visto a nuestra niña alcanzar la línea media con sus manos -ya os explicaremos-, levantar las piernas, sostener la cabeza, mantenerse erguida, sentarse, regenerar el hueso de su cadera izquierda y hasta controlar los equilibrios. En ese orden. Creemos fervientemente en esta terapia y la seguiremos aplicando mientras podamos.

Antes nos hacía el seguimiento Leandro González, pero nos dimos cuenta de que no era lo más conveniente, subir a Madrid cada tres meses para que nos controlara y corrigiera. Pensad que la terapia se basa en una precisión casi parecida a la acupuntura, y que una mala posición o una presión excesiva en un punto equivocado, puede ser fatal si la aplicas durante tanto tiempo.

En cualquier caso, Leandro es muy recomendable si te queda cerca. Tiene su centro de trabajo en Carabanchel, y tanto él como su mujer son encantadores.

Ahora vamos a la consulta de Rosalía Gómez -Mano a Mano-, en el sevillano barrio de Nervión. Muy dulce en el trato, muy didáctica, muy agradable. Con la cosa de que está más cerca, hemos conseguido reducir la regularidad de nuestras visitas entre dos y tres semanas. Estamos más que satisfechos con el ritmo que hemos conseguido.

Abajo tenéis unas fotos de las sesiones, para que os hagáis una idea. No pongo vídeo porque, insisto, no es nada agradable.

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los ladrones de energía

Como ya dijimos en nuestra presentación, es imperativo en la tarea de ayudar a nuestra hija mantener en todo momento una actitud optimista y positiva. Se necesita estar al 100% todo el día, todos los días. Piensa que un día de bajón es un día que no has hecho nada por ella y no te lo puedes permitir.

Obviamente, caerán muchas lágrimas a lo largo de todo el proceso y tratamientos que llevemos a cabo, pero hay que dosificarlas. Haz que valgan la pena. Está claro que somos humanos y que, en algún momento podemos reventar. Es tan normal como sano, y ahí debe estar el resto del equipo para, primero, respetar ese episodio del que esté de capa caída y, segundo, saber ayudarlo a levantarse para continuar con nuestra misión común.

No permitas que ningún elemento extraño distraiga tus fuerzas ni tu atención de lo que debe ser tu única meta: avanzar en el desarrollo de la niña. Esos elementos extraños, esos “ladrones de energía”, a veces tienen forma humana, y llegan por donde menos te lo esperas.

Huye de ellos. En ocasiones no miden sus palabras, con o sin voluntad, y llegan a herirte con sus opiniones, con sus pensamientos. Nadie, y déjame que lo subraye, absolutamente nadie, está en vuestra piel. Podrán acercarse algo a vuestros pensamientos y sentimientos, y más si han pasado por alguna situación similar. Pero no existe en este mundo nadie que sea igual que tú y que esté pasando por lo mismo. Es materialmente imposible, y la clonación aún no se ha llevado a la realidad.

Así que, si nadie está en tu cabeza, en tu cuerpo, en tu corazón, nadie va a estar plenamente autorizado para doblegarte y echar por tierra tu ilusión. Concéntrate, y oblígate siempre a seguir pensando en positivo. Por supuesto, acepta consejos, pero cuando los pidas. Hazte impermeable a comentarios y críticas de quien, ni por asomo, puede imaginar lo que estás pasando.

Créeme, llega a resultar difícil, pero tu salud te lo agradecerá, y tu hijo, ni te cuento…

Hay gente que cree que, porque tu hijo tenga un problema, ello lo convierte en un problema en sí. Hago nuestra una frase que escuché hace poco de un cantante costarricense, Martín Valverde, que decía:

“Que te quede claro, tu niño especial vino perfectamente completo para asesinar tu orgullo, tu envidia, tu vanidad, para enseñarte a vivir, vino completito. No le falta nada. Por eso son especiales”.

Creen que nos da lástima cuando, en realidad, lo que estamos es super orgullosos de sus pequeños grandes avances. Busca la motivación suficiente para hacer de tu capa un sayo y volver al trabajo diario por tu hijo. A mí me suele bastar con mirarla a la cara un ratito.

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somos un equipo

Nos tomamos todo esto como un trabajo y todos somos fundamentales para que salga lo mejor posible.

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Merceditas, como no podía ser menos, es la jefa, es lo más parecido a un atleta de alto rendimiento que tiene que prepararse cada día para superarse y que no puede hacerlo sola. Es como Fernando Alonso para Ferrari o como Rafa Nadal con su entrenador y su fisio. Es lo que tienen las grandes estrellas, que siempre hay un gran equipo tras ellos.

Paula, la hermana mayor, es la responsable de formación y animación. Tiene la complicada y difícil tarea de mantener el ánimo siempre arriba y no duda en tirar de imaginación para ello. No para de jugar, cantar y bailar hasta que la peque no puede reír más. También hace las veces de “seño” particular. Con la paciencia y profesionalidad de un adulto, pasa muchas horas enseñando a su hermanita las formas, los colores, canciones… En fin.

Mercedes, madre, es quien se encarga de coordinación y logística. Es el enlace con todos los médicos y profesionales que cuidan de nuestra hija, que no son pocos. Infalible y super eficiente en cuestiones de agenda y organización, se pasa la mayor parte del día llevando a la niña a sus citas y el poco tiempo que encuentra, lo aprovecha para hacer más gestiones y papeleo de la peque. Además, se está haciendo, a la fuerza, una experta en este tipo de enfermedades, con un ojo puesto en internet y otro, siempre, siempre, en su hija.

Y yo, Bernardo, padre de la criatura, llevo la parte creativa, los recursos materiales, los ejercicios de una terapia muy concreta -Vojta, que ya conoceréis- y el contenido actualizado de este blog. Cuando no trabajo en el Despacho, apoyo a mi mujer en la ejecución de todo lo que tenemos pendiente para la niña.

¡Se me olvidaba!

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Este “tiburón” es Dorado, la mascota del equipo. No lo subestiméis. Él forma parte de alguna que otra terapia, fue el primero en captar la atención y la sonrisa de Merceditas y nunca lo pierde de vista.

Lo dicho, no hay quien pueda con esta plantilla…