duele

6f60f01362_54906967_o2_thumb

Claro que duele, y es normal. Creo que me puedo hacer una idea de por lo que estás pasando ahora.

Imagino que aún no te crees lo que te acaban de decir y que sigues pensando que todo será un error del pediatra. Miras y miras a tu hijo, y lo ves ahí, dormidito, en su cuna, tan normal. No puede ser verdad.

Cuesta asumirlo, y es completamente normal. Pasarás las noches en tu cama, escribiendo con la mente en la pizarra de tu techo mil veces «no puede ser verdad, no puede ser verdad»… y, créeme, será una auténtica tortura, pero normal.

Todo lleva su tiempo, y que tu abras los ojos también. Tranquilo, no pasa nada. Todo esto forma parte del duelo, y es de lo más normal. No te agobies, además, si cuando llegas a casa te parece haber discutido con medio mundo. Es cierto, nadie te entiende, y no los culpes a ellos, porque eres tú quién está en tu pellejo, y nadie más. Te verás muy solo. Sentirás el aliento del mundo contra ti.

No habrá ninguna persona que te sepa consolar, ni familia, ni amigos, ni nadie acertará con lo que te pase, por mucho que te esfuerces en explicarlo. Normal.

Pensarás que es culpa tuya, repasarás de cabeza lo que hiciste en los últimos doce meses y te obsesionarás con encontrar dónde estuvo el fallo y eso, te lo aseguro, es normal.

A tu pareja le pasará tres cuartos de lo mismo, discutiréis más que nunca, el silencio se apoderará de vuestro hogar y llorarás cuando no te vea sólo por evitar que ella vuelva a llorar aún más. Normal, normal, normal, todo normal…

No soportarás ver a otros padres felices por la calle, sosteniendo orgullosos a sus bebés perfectos, en su brazos, con sus caritas de anuncio y, en serio, es más normal de lo que crees.

Tratarás con médicos de todos los colores y condición y te harás la cabeza un lío. Empezarás a manejar unos términos que un año atrás desconocías y comenzarás a juntarte, en las consultas de esos mismos médicos, con otros padres cuyos rostros empezarán a serte familiares. Y te quedarás observando más de una vez, sin quererlo, las caras de sus niños, y verás en ellos cada día más normalidad.

Mirarás de frente al miedo, volverás a la pizarra imaginaria sobre tu cama, y un día la borrarás por completo y se te quedará pequeña escribiendo un millón de veces «TODO SALDRÁ BIEN», en mayúsculas para que se te quede mejor.

Te asomarás a la cuna, a solas, y descubrirás lo hermoso que guardas en ella, y con el tiempo, te sonreirá y así te ganará para siempre. Y será de lo más normal.

Ya se te hará cada vez menos lío lo que escuches de esos médicos, aprenderás a interpretarlos y extraer de sus extraños jeroglíficos sólo mensaje positivo, y te obligarás a verlo siempre normal.

Pasarán las semanas, los meses, y llegarán los primeros avances de tu hijo. Los frentes serán menos, las noches tomarán un ritmo más llevadero, pasarás menos por urgencias y habrá algo de estabilidad, y casi ni recordarás cómo empezó todo.

Volverás a hablar con tu pareja, y a hacerla sonreír como antes si no más. Os veréis unidos, perfectamente sincronizados. Cuando ella se resfríe tú estornudarás, cuando tú te emociones ella llorará y, desde luego, con cada ruido a medianoche, los dos os sobresaltaréis casi a la par.

Ya os dará igual que los demás no lo vean normal, porque para vosotros no cabe otra perspectiva. Habréis superado, casi sin daros cuenta, una de las fases más duras de vuestra vida y comenzaréis, también sin verla venir, la más feliz que os quede por disfrutar.

Encima de tu cama ya no habrá más pizarras, sólo habrá un techo de negro corcho en el que irás colgando, noche tras noche, cualquier tonta imagen de tu niño que se te haya quedado en la retina durante el día y, para coger el sueño rápido, ya tendrás tu propio truco, y la observarás. Y eso es y, será por siempre, absolutamente normal.

azul Sara

altArNph2XwCzgXohZ92-YcdzVsQf1wPBe7712_EQK4oGlv

Me acabo de inventar un color. Bueno, yo sólo le pongo nombre, pero es que no soy capaz de explicar exactamente el color de los ojos de Sara, otra amiguita de nuestra hija, compañera de terapias y batallas.

Esta rubilla con rizos de muñeca de porcelana, tiene 27 meses y hace justo ese tiempo, nada más llegar a este mundo, la vida ya la puso a prueba. Tras un embarazo de lo más normal, en el parto, la pequeña aspiró meconio, algo que pone en guardia de inmediato a los profesionales que están pendientes de su venida.

Eso le provocó una parada cardiorespiratoria y la consiguiente cesárea de urgencia. Debido a la gravedad del momento, en sólo ocho horas, decidieron trasladarla del área de neonatos de Cruz Roja a la UCI del Hospital Reina Sofía, de Córdoba.

Allí permaneció 25 días ingresada. durante ese tiempo, ya comenzó a recibir tratamiento de fisioterapia de manos de César y Rosario -viejos conocidos ya de todos nosotros-, que se trasladaban a diario a donde las incubadoras para trabajar con ella. Digamos que es una atleta prematura.

El diagnóstico concreto tras el parto fue hipoxia, una falta prolongada de oxígeno, que le provocó un daño cerebral importante.

Eso se ha traducido en una afectación a nivel motor generalizado, lo que se trata con todo tipo de terapias para ayudarla en su desarrollo. Es una campeona con carácter, y lo demuestra todos los días en el «gimnasio».

A nivel cognitivo, lo entiende todo perfectamente, pero su cuerpo se empeña en no seguir el ritmo de su cabecita, por ahora. La pequeña Sara está evolucionando, como todos, poquito a poco. Pero no se cansa de trabajar.

Con esos ojos tan especiales, aún sin hablar, ya te está diciendo con sólo una mirada que tiene todas las ganas del mundo para intentarlo. Ya os digo, no hay un azul en el mundo para que os podáis hacer una idea de su intensidad, tan serena, tan brillante, y que acostumbra a adornar con una bonita sonrisa.

Esa niñita, tan poquita cosa a la vista, fue capaz de llenar todo un Gran Teatro recientemente, con su presencia, a la que vinieron a acompañarla en su gran día los personajes más queridos de los cuentos de siempre.

Engaña, es pequeña y tranquila por fuera, y puro estallido de magia por dentro, magia que apenas deja escapar por los cristales color azul, azul Sara, de las ventanas de sus ojos.

altAtnQ--nJJ1lTDBbhjlPF-SiEVNqS9xTHoDjiusd8BQLD

amigos de cuatro patas

altApp_TNaMTC975UJxz78ZALyQvrxjpUnIF6qBP9sgCZwM

Confieso que no tenía muchas expectativas en ella pero, una vez que la pequeña ha probado la equinoterapia, he de reconocer que es un buen invento.

No es nada nuevo. Al parecer, desde la Antigua Grecia ya se usaban caballos como método de curación y rehabilitación de algunas dolencias. Ahora, con el tiempo, aprovechando la nobleza de ese tipo de animales, el abanico de posibilidades es impresionantemente amplio.

Para los pequeños se ofrece la posibilidad de trabajar con ponys, por aquello de la estatura de unos y otros. Eso es lo que hemos probado nosotros, en el Ponyclub La Loma, de Córdoba.

Nosotros conocimos tanto la terapia como el centro por la Asociación ACPACYS, donde la peque sigue otras terapias.

Al principio pensamos que la niña no se atrevería. Es muy tímida, y suele costarle arrancarse con algo nuevo. Efectivamente, así fue, pero al rato, no sólo se atrevió a montar sino que disfrutó de lo lindo. Chillando, riendo haciendo palmitas… vamos, pipa.

Primero probamos con un tal «Gnomo», pero parece que no hubo feeling entre él y la niña. Luego le presentaron a «Yasmin», y aquello fue otra cosa. Ahora ya son buenas amigas.

La terapia está conducida por fisioterapeutas cualificados que se apoyan en la colaboración de voluntarios, que ayudan a controlar a los niños a lomos de los animales, y son de lo más «apañao». Con los más pequeños van dos adultos, uno a cada lado y, por lo general, va cualquiera de los padres con ellos.

Como decimos, hay muy diversas alternativas de terapias con estos animales, y se pueden tratar dolencias tan dispares como lesiones cerebrales, distrofia muscular, espina bífida, autismo, retraso psicomotor… en fin, vale la pena informarse porque el resultado es notable.

Los tratamientos van desde la estimulación sensorial, sintiendo el calor que desprenden los caballos, la respiración, o la fuerza, hasta lo psicológico, ayudando a algunos pacientes con problemas de adaptación.

Incluso, en algunos centros, se preparan programas ocupacionales, donde los pacientes dan distintos cuidados a los animales, como lavarlos, cepillarlos, darles de comer…

En nuestro caso, nos interesaba, aparte de la riqueza sensorial que supone para la niña, el reflejo que se puede dar en su musculatura. Cada vez que la niña corrige su postura para seguir erguida encima del animal, va fortaleciendo su espalda, sus piernas. Está trabajando su salud al tiempo que se divierte.

Además, creo que tiene un tremendo valor añadido. Sólo por el hecho de salir de cuatro paredes, al aire libre, y cambiar una camilla por un simpático amigo de cuatro patas, creo que ya es un buen punto a tener en cuenta. Incluso para los padres, acostumbrados a asistir a otras terapias menos alegres, esto se convierte en un gustazo que se pasa, como todo lo bueno, más que rápido.

Si la niña estaba descubriendo a los perros y ya le encantan, os podéis imaginar lo que ha supuesto para ella saber que hay otros «bichos» más grandes…

Recomendable, sin duda alguna, muy recomendable. Una grata experiencia, se mire por donde se mire.

altAh9e-KJbEN3ooHyYZaWdd0ysj3BrJHQyyAwEIJxjJw1K

sólo mirarte

altAkSFAVaJ2gbvE88xK6d7UO7_ryDw7m5AOksR8JsaplhN

A veces me gusta pasar el rato observándote, viéndote hacer cualquier mínima cosa, y estudiarte al detalle. Como quien descubre un animalillo, a lo suyo, y no quiere hacer ruido, no vaya a ser que se espante.

Me encanta ver cómo te haces un lío con tus sábanas, en tu camita, mientras ensayas de un lado a otro ese volteo que nos trae de cabeza. No dejas de intentarlo. No te gusta nada ponerte boca a bajo, pero ahí vas tú, una y otra vez, buscando un juguete, o la tele, o qué sé yo, ganando un palmo más a cada intento.

Se me pasan los minutos fijándome en tus manitas, pasando y repasando las hojas gordas de uno de tus libros, de ésos que tanto te gusta manosear, con sus formas llamativas y sus colores tan de niños. Qué trabajito nos costó alcanzar la dichosa línea media, y quién lo diría viéndote ahora dándole mordiscos a alguna que otra galleta o unos gusanitos.

Tus grititos, impropios de tu edad, pero que suenan a inocencia recién estrenada. Le charloteas a la niña del espejo, a tus pies, a tus muñecos. Me encanta. No sabes cuánto.

Creo que nunca me cansaré de pedirte un beso. Ahora que lo has aprendido, y aunque a penas suenen con fuerza, lo veo la cosa más tierna del mundo, cuando aprietas tus dos labios y, casi sin querer, se te escapa algo parecido a eso, a un delicado beso.

Y el equilibrio, todavía por dominar. Me parece mentira tenerte frente a mí, sentada con tu espalda erguida y tu cabecita más o menos controlada, entretenida con cualquier juguete que haga ruido y tenga un par de luces. Para comerte, mi niña.

Adoro tus formas, ahora que me he acostumbrado a ellas. A tus pies de llaverito, a tu pelo siempre despeinado, a tus ojillos, torpes y despistados, a tus piernas, siempre jugando, a tus orejillas, a tu boca, a tu todo… Hasta el modo en que te llevas las manos a la boca, cuando te puede la timidez, como tratando de retraerte un poco ante quien no conoces.

Ya sabes que nos vuelven locos tus palmitas, así como las haces, y te gusta repetirlas, sonriendo cuando tú misma ves que te salen mejor. Y con un «cucú» ya nos matas, y nos tienes ganados para toda una tarde. Te me vienes arriba cada vez que haces un pequeño algo y nosotros nos emocionamos casi tanto como al principio.

Tu vida está pasando frente a nosotros a cámara lenta y nos trae un mar de sensaciones confundidas. Sabemos que llevará su tiempo, pero no podemos dejar de fascinarnos con cada gesto nuevo que aprendes. A tu hermana ya la vemos enorme y, casi sin darnos cuenta, ni se parece ya al bebé que dormía en su cuna, y da morriña, mucha morriña.

Contigo es distinto. Sólo mirarte hacer cualquier cosa que hagas, ya es un lujo para la vista. Te miro y te juro que no sé por qué estás pasando por todo esto. No sabría explicarte algo que ni yo estoy seguro de comprender pero, con sólo mirarte, ya me queda claro que no hay mucho en esta vida que no serás capaz de hacer.

y se llama Ángela

altAq1_BQN4NwohYB6vY_teeNBUuDD1BuQVKbwoEH8eFqS2

Todas las mañanas, a eso de las nueve, se lía un pequeño remolino en el patio infantil de un colegio del Brillante, algo mágico, pero imperceptible a los ojos de quienes no conocen el hecho ni los personajes. Como si fuera la entrada de un hormiguero, cada niño parece tener claro su destino o, si no, lo improvisa. Van de un lado a otro, chillando, corriendo, chocándose con otros niños y cambiando otra vez de rumbo. En la misma puerta de ese patio, hay siempre tres o cuatro niñas esperando, sin que nadie se lo pida, a Ángela.

Ángela entra en escena sin llamar la atención, como una más, eso sí, con ayuda de su madre y una monitora para acercarla en su silla especial. Es entonces cuando las niñas que la estaban esperando la saludan desde lejos y se reparten a ambos lados de la pequeña. Unas veces, Adriana, otras Lucía, o Paula, o Marina, o Rocío, o Julia, que más da, raro es el día que falta alguna de las amiguillas para acompañarla apenas unos metros hasta donde está su clase.

Ella se sienta en el equipo verde, con otros cinco compañeros, y su ángel de la guarda, la monitora, que sólo está por asegurarse que Ángela se concentra, y vaya si lo hace. A poco que la seño junta sus manos para rezar, la peque hace lo propio, como los veintitantos personajillos que ya se ponen serios y chapurrean las oraciones.

Con sólo cinco años, miento, cuatro, porque empezaron el año pasado, ese grupo en concreto está recibiendo un máster acelerado y prematuro de sociología, de valores, de integración. Recuerdo perfectamente cuando se nos convocó a todos los padres, con el curso ya empezado, para anunciarnos la llegada de una nueva compañera muy especial. Desde luego, el término era ése, especial, para todos. Para hijos y padres ha sido un regalo excepcional. Se pidió por la dirección que se inculcara desde la casa de cada uno la mayor naturalidad a los pequeños y eso hicimos, eso hacemos y eso es lo que están mamando los niños.

Ángela participa, en la medida de sus posibilidades, en todas las actividades del grupo. Dentro y fuera de la clase. Es una más en los cumpleaños y se lo pasa igual de bien con una cama elástica o cuando toca bailar. Precisamente fue en un cumpleaños reciente cuando pude contemplar una escena tan tierna como cargada de sentido de la integración y la responsabilidad. Adriana, con su corta edad, hacía el papel de madre repleta de paciencia dando de merendar a su amiga. No exagero lo más mínimo. Era una imagen preciosa, ver a la una dándole la comida a la otra, reprochándole si se distraía, jaleándola cuando obedecía o limpiándola si hiciera falta. Por supuesto, no faltaban otras dos amiguillas a ambos lados contemplando el cuadro.

Que alegría saber que nuestros hijos están formándose con esos conceptos en sus cabezas. Es un sano estimulante. Desde luego requiere su esfuerzo por parte de todos, pero la recompensa no se puede medir. Por supuesto, Ángela, tiene su espacio en el grupo, y reirá, y llorará como el que más, y sacará su genio a pasear cuando le quiten un juguete y eso es fantásticamtene normal pero, lo que están viviendo esos niños es extraordinario y no vendrá en ningún libro en todos sus años de educación y, seguramente, se les quedará para siempre grabado.

Se ve que lo especial también se contagia y, ahora, en esa misma clase, coinciden veintitantos niños especiales…

Este mundo está lleno de hermosas casualidades. Casualmente, esta niña y nuestra Merceditas, comparten algunas terapias. Casualmente, ella y nuestra Paula, comparten aula. Ésta líndisima pequeña, sin duda alguna, es un cielo de niña y casualmente, se llama Ángela.

Con todo el cariño del mundo a la clase de 3ºA Infantil del Colegio La Salle de Córdoba, sus niños, seños y padres.

soplando al fuego

A la mayoría de los padres, unas décimas de fiebre de sus hijos quizás ya no les preocupa demasiado. Para nosotros, supone ponernos en guardia y tener previsto un protocolo de emergencia, por si acaso.

A los pocos meses de nacer, en una ecografía abdominal, se confirmó que la niña presentaba lo que se conoce como un doble sistema excretor. El uréter derecho, ese cable que une el riñón con la vejiga, estaba conectado por dos puntos distintos. Eso, por sí solo, no tiene por qué suponer un problema, pero hacer surgir la sospecha de que pueda existir un reflujo de la orina que cause otro tipo de complicaciones.

Para comprobarlo, se sometió a la peque a una prueba que se llama CUMS (Cisto-uretrografía miccional seriada), una radiografía en varias secuencias, como si fuera un video, que dura lo suficiente para que la niña orine y se pueda seguir el rastro de un líquido coloreado, un contraste. Al someter a una radiactividad importante a la niña, es una prueba que no puede repetirse con mucha frecuencia en el tiempo, y tampoco era recomendable que entrase la madre con ella a la prueba, puesto que estaba en pleno periodo de lactancia.

Así que ese día entré yo con ella. La peque es muy buena, además, con la hipotonía que presentaba no ofrecía resistencia alguna para manipularla. La primera vez no salió bien y hubo que repetirlo. Luego, se confirmó la peor de las sospechas. Había reflujo en la orina y en el mayor de los grados. El reflujo se clasifica de I a V según el nivel de intensidad. El V, siendo el más alto, significaba que llegaba a los riñones con facilidad y, por tanto, es un peligro más que potencial ante una hipotética infección de orina que podría ser fatal.

Los grados I a III, por lo general, pueden remitir con el tiempo. El IV y V, tras esperar varios meses, se suele terminar por operar.

Casualmente, esa misma semana, la niña enfermó con unas fiebres terribles que la dejaron sin fuerzas ningunas. Tuvo su primer episodio de infección de orina y ya nos hicimos una idea de lo que podía suceder en adelante. Tal era el estado de la peque cuando ingresó que, el pediatra que la atendió, a la vista del historial que presentaba, pensaba que era un problema aún peor, de tipo neurológico. Volvimos a resucitar fantasmas del pasado y volvimos a llorar hasta que hubo mejoría. Finalmente, se detectó la bacteria que había causado la infección, se trató adecuadamente y nos dieron el alta y, con el alta, un tratamiento que se mantiene hasta el día de hoy a base de un antibiótico profiláctico que le damos justo antes de dormir, con el fin de mantener la orina estéril, a salvo de cualquier infección.

Aún así, el sistema no es infalible, y ya estamos en preaviso ante cualquier subida repentina de fiebre.

Pasó el tiempo, algunos meses. Nosotros seguimos investigando y consultando a unos y otros especialistas. Dimos con un médico nutricionista en Madrid que relaciona el lento desarrollo de algunos niños con la presencia de metales pesados en la sangre, lo que afecta al metabolismo y, según dice, a la actividad neuronal. No estábamos muy convencidos, pero, tras una primera consulta, decidimos realizar unos análisis de cabello, orina y sangre para ver los niveles de esos metales en su cuerpo.

Le comentamos el problema del reflujo y nos sugirió retirar el tratamiento antibiótico sólo por cinco días para que no salieran los resultados alterados. En su lugar, lo sustituiría por un compuesto natural antioxidante. Nuestra intención era, con esos resultados, ponernos en manos de nuestra pediatra para un mejor seguimiento.

Hicimos caso y lo lamentamos. Muchísimo. Tras unos días sin el antibiótico, de madrugada estando todos durmiendo, oímos unos ruidos extraños en la habitación de las niñas. Era la peque. Pensé que se había desvelado y la cogí en brazos para calmarla. Estaba rígida como una tabla y no reaccionaba. Tardé en ver lo que la madre ya había advertido y no era otra cosa que unas convulsiones de espanto. La niña estaba encendida en fiebre y la subida tan brutal fue lo que se las provocó.

Llamamos a una ambulancia y cuando llegó, ya parecía haberle remitido un poco. Pero continuaba con una fiebre altísima. La madre y la niña fueron al hospital en la ambulancia y yo llevé no tardé nada en plantarme en urgencias. Supongo que me saltaría más de un semáforo por las calles desiertas a esas horas.

No era la primera vez que poníamos en marcha ese protocolo de emergencia así que sabíamos lo que pasaría. Intentaría ponerle una bolsita para analizar la orina, lo cual, además de su tiempo, conlleva que puede salir contaminada de cualquier elemento impuro que no sea eso, orina. Nosotros nos desesperamos por momentos, pues ya teníamos en la cabeza la idea de una infección. Por aquel entonces, además, eran muy frecuentes nuestras visitas a urgencias infantiles, y ya estábamos acostumbrados a ver la cara de los médicos de guardia nada más ver el expediente de la niña.

Paso lo que quedaba de noche en el hospital de día y, cuando se confirmó la infección, tras decidir ingresarla, la pasaron a una salita para cogerle una vía. Ya os contamos en otra ocasión el suplicio que es para la niña ese momento, debido a su hiperlaxitud. Sencillamente, insoportable para unos padres contemplar esa escena. Siempre intentábamos calmarla susurrándole al oído, y a veces lo conseguíamos.

Los días que estuvo allí fueron un completo acto de fe. La fiebre no paraba de jugar entre los 40 y 42. Las noches las pasábamos turnándonos Mercedes y yo poniéndole gasitas mojadas en la frente, en el pecho, en los brazos. A veces sentíamos que fuera todo inútil, como querer apagar todo un incendio soplando al fuego.

Estando allí, el Neuropediatra quiso descartar que las convulsiones no fueran debidas a una posible crisis de epilepsia, nada extraño en niños con cuadros parecidos, así que le hicimos un electroencefalograma. Finalmente, aunque no pudo tener certeza, para prevenir, también nos indicó un tratamiento diario con dosis muy suaves de valproato.

Como todos los episodios desagradables que estamos contando, éste también pasó. Se detectó nuevamente la bacteria origen del daño, en este caso dos, y se tiró de artillería antibiótica. Ganaron los buenos…

Tras un ataque como ese hay que comprobar el estado de los riñones. Eso se hace con una prueba llamada gammagrafía. La niña se fija a una especie de camilla con un gran artilugio que le aplicará, en un rastreo minucioso, una baja radiactividad. La otra vez salió todo correcto y, por suerte, los dos riñones estaban perfectamente. Ahora, estamos aún a la espera de realizarlo.

La niña está, a día de hoy perfectamente bajo control de los especialistas de Nefrología del Hospital Reina Sofía de Córdoba, y siempre nos gusta que le eche un ojo adicional el Dr. Carlos Miguélez, de Málaga. Es curioso, ahora, a toro pasado, cuando miro a la niña, casi ni me acuerdo de todo lo que ha quedado atrás. Eso sí, a poco que me ponga, lo rescato de mi cabeza como lo estuviera volviendo a vivir, por eso prefiero no pensarlo, porque me entran sudores fríos.

reilusionarse

El término no es nuestro, sino de Luis Galindo, un auténtico generador andante de actitud positiva.

Hay mucha información y muchos consejos en forma de vídeos que hablan sobre cómo aprender a vivir pensando en positivo. El coaching es, actualmente, la modalidad más exitosa de esas actividades que buscan provocar una intensa reacción en quienes las oye.

A nosotros nos llamó la atención, desde hace mucho, la forma de transmitir de Galindo. Te hace pensar en cosas que, de simples, resultan obvias pero que, por cualquier motivo no caes en ellas hasta que las rescatan de tu conciencia.

En suma, de lo que se trata es de aprender a encontrar siempre una razón, una motivación que lleve a cada cual a perseguir la meta principal de sentirse bien consigo mismo.

Este vídeo nos llegó hace ya algunos meses. supongo que más de uno ya lo habrá visto, pero nunca está de más echar otro vistazo ya que, desde luego, todo lo que dice tiene muy mucho que ver con este blog.

primeras formas de colaborar

cropped-logo-grande.png

Ya estamos en disposición de proponeros alguna forma de colaborar con nuestro proyecto. Se trata, como ya hemos explicado, de recaudar el dinero necesario para poner en marcha una Fundación de ayuda a niños con problemas de desarrollo infantil.

Esperamos que os gusten. Ahí van…

Cuota de mantenimiento de tus gafas.

Bueno, ya sabéis a lo que nos referimos. Nos haría una ilusión tremenda compartir con vosotros, por mucho tiempo, el devenir de este proyecto. Nos gustaría muchísimo que, con los años, si esto se hace grande, ambos podamos acordarnos de cómo empezó todo, con un blog y muchas ganas. Éste es el número de cuenta que hemos abierto a nombre de Merceditas. Cuando haya dinero suficiente para la creación de la Fundación, formalizaremos el cambio.

Ojo, preguntad si os cargan alguna comisión por una transferencia periódica de 1 eur al mes. Si es así, quizás os interese ordenar una de 12 euros anuales. Lo mismo da que da lo mismo…

Entidad: BNM CajaGranada

IBAN: ES1304873196339000070643

Titular: Mercedes Jordano Gordillo

Compra una camiseta.

camiseta blanca

Para ti, para tus hijos, para tus sobrinos, para quien tú quieras. Nuestros amigos de PepitaMari.com nos han regalado este precioso diseño de camiseta. De momento, está sólo a la venta en Papiro-Córdoba y en la web de http://www.7vidastieneungato.com. Sólo en blanco y en todas las tallas de niño y mujer. Por sólo 11,90 eur, impuestos incluidos, para manga corta, y 13,90 eur en manga larga.

El 100% de los ingresos generados se destinarán al proyecto «mia o que hago”. Éste es sólo el primer modelo de otros muchos que vendrán. Sin compromiso…

¿Te gusta leer?

Hay una editorial, en cuya reciente creación tengo buena parte de culpa. Pues bien, es un proyecto modesto y nacido con la intención de dar a conocer nuevos talentos, autores noveles. NextChap cuenta ya con cuatro títulos en su catálogo y han decidido donar una parte de las ventas que se generen con sus libros, un 10%, a nuestra causa. Podéis comprarlos, en formato electrónico, por menos de 3 eur, en Amazon. Hay de todo, novela histórica, romántica, misterio y negra. Precisamente uno de esos libros está escrito por mí, en ése, la aportación será de un 35%. Os paso los enlaces. Además, en NextChap.com. Pronto estarán disponibles, también en papel, en el Corte Inglés, entre otros.

41OoeBsO1BL__AA258_PIkin4,BottomRight,-44,22_AA280_SH20_OU30_

http://www.amazon.es/Club-Byron-Gaudencio-D%C3%ADaz-Mu%C3%B1oz-ebook/dp/B00NAA7AAK

51sKSSn7WuL._AA258_PIkin4,BottomRight,-45,22_AA280_SH20_OU30_

http://www.amazon.es/Con-escudo-sobre-Daniel-Paglilla-ebook/dp/B00NBBKHM6/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1412159343&sr=1-1&keywords=con+tu+escudo+o+sobre+el

51VzZZSg43L__AA258_PIkin4,BottomRight,-44,22_AA280_SH20_OU30_

http://www.amazon.es/Cuando-deje-brillar-Alejandro-Mariana-ebook/dp/B00NB424SS/ref=sr_1_1?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1412159502&sr=1-1&keywords=cuando+deje+de+brillar

51E3qLa8BYL._AA258_PIkin4,BottomRight,-47,22_AA280_SH20_OU30_

http://www.amazon.es/LBB-Bernardo-Jordano-ebook/dp/B00N8Q81J0/ref=sr_1_1?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1412159554&sr=1-1&keywords=lbb

Gracias amigos!

gafas para todos

gafillas2

Hemos tenido una idea genial. A ver qué os parece.

Vamos a repartir gafas para todo el mundo. Unas gafas especiales para ver todo de una manera hasta ahora nunca vista. Un artilugio fantástico con un filtro antipenas, antiestrés y antidepre. Cuentan con un minimizador de preocupaciones, patentado y testado en las cabezas más pesimistas del planeta. Llevan también un alertador de caras largas, dándote la posibilidad de esquivarlas o prepararte para el encuentro. Hemos incorporado alta tecnología, como un zoom de detalles nimios, de esos que antes no eras capaz de ver y que va conectado directamente a tu boca, para sonreír al verlos y a tu batería, que se recargará mientras descansas.

No habrá una serie limitada, y vamos a hacerlas como churros. Queremos que las lleven padres, hijos, abuelos y mascotas. Te podrás bañar con ellas, salir a correr, montar en bici o incluso dormir. Ideales para llevártelas a una reunión de trabajo o para quedarte en familia disfrutando de los tuyos. Además, nos hemos asegurado de que peguen con todo tu fondo de armario…

No, en serio, no vamos a mandarte unas gafas a tu casa, pero sí queremos ayudar a que cambies, a que mejores tu forma de ver el mundo que te rodea. Estamos dispuestos a hacer lo que haga falta sólo con tal de verte sonreír. En poco más de una semana hemos descubierto que el mejor motor para moverse por las redes sociales son los sentimientos, los buenos, los que a todos nos dan seguridad y nos hacen sentir bien. Queremos que vuelva a estar de moda ser feliz. Como si de una inmensa terapia de grupo se tratara, queremos sentaros a todos ahí, alrededor nuestra para compartir sólo cositas que nos hagan ser mejores por dentro para que brillemos por fuera.

La excusa perfecta para nosotros ha sido nuestra hija, pero pronto hemos visto que sirve cualquier experiencia vivida que contagie un mensaje en positivo. Desde aquí vamos a hacerlo, no nos va a importar deshidratarnos llorando si eso da paso a una enorme sonrisa.

Estamos montando los cimientos de la Fundación «mia o que hago», con la que pretendemos ayudar a un montón de familias con niños con problemas del desarrollo infantil. Lo estamos haciendo poco a poco, pero bien, asesorándonos y sin dejarnos nada sin atar. Ya estamos contactando con profesionales que tomen las riendas de la parte técnica y les fascina la idea. Y, por supuesto, ya tenemos a nuestro lado a otros padres con la mejor motivación del mundo, dispuestos a llevar este reto adelante.

Nos estáis preguntando de mil maneras qué se puede hacer, cuáles son las formas de ayudar. Pues bien, queremos iniciar una relación duradera y no queremos que os pese. Hemos pensado que no estaría nada mal que cada uno de vosotros aportara algo más que simbólico mensualmente. ¿Os parece caro un euro cada mes? Se trataría de domiciliar un pago automático a la cuenta que os diremos en estos días, con el que pretendemos dar un músculo suficiente a la Fundación. Tomadlo como la cuota de mantenimiento de esas gafas…

A eso sumaremos multitud de artículos que lanzaremos para regalar en clave positiva, desde camisetas –ya tenemos una, por cierto- hasta tazas de desayuno. Habrá libros, para mayores –ya tenemos cuatro, por cierto- y para pequeños. Habrá actos benéficos, conciertos y actividades puntuales, todos inundados de la misma ilusión que hemos conseguido despertar en todos nosotros.

Estamos contactando con artistas que nos ayuden a dar más difusión a todo este invento y están encantados. Pronto veréis, incluso, un vídeo que estamos elaborando y que esperamos os guste.

Veréis crecer este proyecto, y podréis sentiros orgullosos de lo que haremos juntos. Cada niño que consigamos ayudar a desarrollarse y a integrarse os lo deberá a todos vosotros. Podréis enseñar con ello valores a vuestros propios hijos y podréis participar de un proyecto verdaderamente sano, ilusionante.

Hemos creado una página en Facebook en la que informaremos de una manera más ágil de todas estas novedades, que no serán pocas, durante las próximas semanas. Os animamos a seguirla y a compartirla con todos vuestros contactos. En cualquier caso, este blog permanecerá activo como hasta ahora. no os preocupéis que tenemos mucho, mucho, muchísimo que contar…

un segundo que cambie todo

reloj

Si lo piensas, nuestras vidas están llenas de segundos decisivos. Antes o después, tras eliminar alternativas, siempre acabas eligiendo entre el sí o el no, la A o la B, el seguir andando o pararte.

Mercedes y yo tuvimos que tomar muchas decisiones en muchos segundos importantes sobre nuestra hija, pero el segundo que más me llama la atención ahora es aquél donde acordamos poner en marcha toda esta locura del blog, de la fundación, del mostrarnos al mundo a corazón abierto y sin anestesia.

Tengo que reconocer que me siento más que satisfecho. Ese bendito segundo nos ha servido para mucho. No paráis de mandarnos muestras de cariño y agradecimiento en forma de correos, de comentarios, de invitaciones al Facebook, cuando los que de verdad nos sentimos agradecidos somos nosotros.

Hemos salido estos días, a nuestra rutina de siempre, al trabajo, a la compra, al colegio, a un cumpleaños, y hemos notado un cambio tan sutil como sorprendente. Por vez primera no hemos sentido ese aura de lástima que respirábamos abriéndose a nuestro paso hasta justo antes de aquél maravilloso segundo.

No sabría explicarlo, pero nos ha sabido a gloria. Parece como si, de repente, todo el mundo hubiese descubierto que tenemos una hija y que es fascinante, como lo son todos los niños. Antes del segundo, dolía escuchar muchas veces expresiones como «con lo que vosotros tenéis encima…». Creo que, en cuestión de un segundo hemos conseguido desterrar esa sensación para siempre.

Por otra parte, muchos padres de niños con los que compartimos terapias, han sabido aprovechar su segundo, y nos confiesan que más de una vez tuvieron ganas de hacer algo, y que les hemos servido de excusa perfecta para decidirse. También ellos notan un cambio, de dentro hacia fuera, y coinciden con nosotros en decir que la sensación de liberación es maravillosa.

Incluso, padres de niños sanos, sin ningún tipo de problema, me reconocen haber captado la indirecta, en un segundo, y han comprendido la moraleja de todo lo que contamos. Que la vida pasa volando, o no. Que los hijos acabarán por alejarse, o no. Que es imposible vivir sin preocupaciones, o no. Aprovechan el segundo del cambio, incluso han activado en su cabeza la capacidad de mostrar sus sentimientos, y se sienten pletóricos.

Es curioso, en cosa de tan sólo un segundo, parece que todos vamos cayendo en la cuenta de que somos humanos y, como si nos hubiésemos dejado todo este tiempo olvidado cada día el corazón en la mesita de la entrada hoy, por primera vez, nos hemos acordado de colocarlo en su sitio antes de salir de casa, ahí, donde debe estar, junto al pulmón.

Todos nos decís lo mismo, que estáis dispuestos a aportar vuestro granito de arena, por poco que sea. Pues bien, con todos esos granos, que no son pocos, vamos a empezar a hacer la playa más impresionante del mundo.

No sé si es cosa nuestra, o esto está funcionando. No lo sé, pero voy a pensar que sí, porque nos sentimos como nunca para iniciar este proyecto, no vaya a ser que llegue otro segundo, triste, gris, egoísta, malvado, de esos que te dan un bofetón de apatía, y nos haga a todos cambiar de opinión.