feliz año, desde el hospital

Hay cosas que no debieran pasar en estos días tan señalados. Al tiempo que escribo estas líneas, estamos a punto de ver las campanadas de año nuevo en nuestra habitación de hospital.

Lo de anoche queda ya en un susto del año pasado, técnicamente nunca mejor dicho, y ahora que estamos más tranquilos podemos ver llegar el 2015 con otro ánimo, sin taquicardias y pensando, otra vez, en positivo.

Antes de anoche, estábamos contentos por cómo se iban desarrollando las cosas. La peque llevaba una racha increíble sin sobresaltos y las terapias suman cada día más logros, y eso es para estarlo y mucho.

Ayer resucitamos los viejos fantasmas de otros meses atrás, esos de salir corriendo para urgencias con pánico en el cuerpo. Otra vez una de esas infecciones de orina que tan en guardia nos tienen.

Hoy ya está todo controlado y aunque, irremediablemente tenemos que pasar estos días en el hospital, podemos darnos con un buen canto en los dientes por seguir teniendo motivos para sonreír.

En ese aspecto, estamos muy contentos, pero no podemos dejar de pensar en que nuestro “equipo” está cojo, nos falta aquí nuestra Paulita. Pero es mejor así, porque no es éste un buen lugar para niños sanos.

En fin, se la echa mucho de menos, pero hasta ella lo asume con su maduro sentido de la responsabilidad al que ya nos tiene acostumbrados.

No era así como imaginamos pasar esta nochevieja. De hecho, por muchas veces que hemos pasado ya por esto, jamás pensamos que pudiera darse un día como hoy.

El caso es que nuestra campeona no deja que decaiga el espíritu ni un segundo y, si ella puede con esto, nosotros no podemos ser menos. Así que hoy también nos comeremos las uvas, como todos los años, y brindaremos por aquello que ya teníamos en mente, por un 2015 sobresaliente, magnifico en todos los sentidos y repleto de buenas razones para añorarlo cuando se acabe.

Feliz Año a todos, pasadlo bien y disfrutad mucho de esta noche.

4 thoughts on “feliz año, desde el hospital

  1. El milagro sucede con cada dedicación a vuestra hija. No importa la adversidad si cada bache se salva con la fe que os mueve por ella. Cuando os observamos, tenemos la certeza de que Dios existe, porque ninguna otra fuerza podría haber elegido mejores padres para Mercedes. No importa el sitio ni las circunstancias. El Milagro, esta presente. Os deseamos toda la felicidad juntos.

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  2. Es duro pasar la noche con nuestro hijos en el hospital y mas una noche como esta….. aunque si nuestra hija se pone bien nos sabra a gloria el bocadillo de jamon que cenamos anoche, estamos viviendo una situacion similar a la vuestra y tambien recibimos el 2015 con optimismo y esperanza. Que injusta es la vida y como te cambia en cuestion de segundos. Seguid escribiendo….. asi sabemos que no estamos solos y que esta agonia es transitoria y todo volvera a su ser con paciencia y cariño. Mucho animo

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